Tengo epilepsia? detéctala y reduce los desencadenantes

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico caracterizado por convulsiones recurrentes. Estas convulsiones son episodios de actividad eléctrica anormal en el cerebro que pueden provocar cambios en el comportamiento, sensaciones y niveles de conciencia. Por ello es importante detectarla lo antes posible para entenderla y poder aplicar un tratamiento personalizado.

La epilepsia puede afectar a personas de todas las edades y antecedentes, pero hay ciertos grupos de pacientes que tienen una mayor prevalencia de la enfermedad. Independientemente de esto, la gravedad y el impacto de la enfermedad pueden variar ampliamente entre los pacientes, incluso dentro de los mismos grupos de edad o poblaciones. Cada persona con epilepsia es única y puede requerir un enfoque de tratamiento individualizado para controlar la enfermedad y mejorar su calidad de vida.

Como detectar si tengo epilepsia

La epilepsia puede tener diferentes causas de origen, para determinarlo con exactitud es importante llevar a cabo un análisis temprano de los síntomas, algunas de los desencadenantes o síntomas más recurrentes son:

  1. Convulsiones: Las convulsiones son el síntoma más evidente de la epilepsia. Pueden manifestarse de diversas formas, como movimientos involuntarios, sacudidas repentinas, mirada fija, ausencias momentáneas o movimientos repetitivos de partes del cuerpo. Es importante tener en cuenta que no todas las convulsiones son necesariamente epilepsia, pero es crucial buscar atención médica si su hijo experimenta convulsiones.
  2. Episodios de pérdida de conciencia: Algunos tipos de convulsiones pueden provocar episodios de pérdida de conciencia, durante los cuales el niño parece estar desconectado o ausente durante un período breve.
  3. Cambios en el comportamiento o la cognición, el estado de ánimo o el rendimiento cognitivo. Esto puede incluir dificultades para concentrarse, problemas de aprendizaje, cambios en el estado de ánimo o comportamientos inusuales.
  4. Síntomas físicos inexplicables, como dolores de cabeza recurrentes, mareos, náuseas o sensaciones extrañas en el cuerpo.

Factores desencadenantes

Cerebro representando la importancia del cerebro como centro en el tratamiento de la epilepsia en niños, jovenes, adultos y en general cualquier paciente que sufra la enfermedad
  1. Privación de sueño: La falta de sueño puede aumentar el riesgo de crisis. Es importante mantener una rutina regular de sueño y asegurarse de dormir lo suficiente todas las noches.
  2. Estrés: El estrés emocional o físico puede desencadenar convulsiones en algunas personas con epilepsia. La práctica de técnicas de manejo del estrés como la meditación, el yoga o la respiración profunda puede ayudar a reducir los niveles de estrés y prevenir.
  3. Consumo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol puede aumentar el riesgo de convulsiones en personas con epilepsia. Es importante limitar o evitar el consumo de alcohol, especialmente si se ha identificado como un desencadenante de convulsiones.
  4. Fotoparoxismo: Algunas personas son sensibles a las luces intermitentes o a ciertos patrones visuales, lo que puede desencadenar convulsiones. Evitar la exposición a luces intermitentes intensas o patrones visuales que desencadenen convulsiones conocidas puede ayudar a prevenir los episodios.
  5. Medicamentos y sustancias: Algunos medicamentos, tanto recetados como de venta libre, así como ciertas sustancias como la cocaína o la marihuana, pueden aumentar el riesgo de convulsiones en personas con epilepsia.
  6. Cambios hormonales: Los cambios hormonales durante el ciclo menstrual o el embarazo pueden desencadenar convulsiones.

La epilepsia puede tener diversas causas y manifestaciones, pero con un diagnóstico y tratamiento adecuados, así como el apoyo de profesionales, las personas afectadas pueden gestionar la enfermedad y mejorar su calidad de vida.

Publicado por Estefanía Velez

Psicóloga general sanitaria graduada en Psicología por la Universidad de Valencia, cursó el máster de Psicología General Sanitaria en la Universidad Cardenal Herrera de Valencia. Cuenta también con formación en neuropsicología a través del máster de Neuropsicología impartido por la Universitat Oberta de Catalunya. Durante su periodo formativo ha colaborado con centros públicos y privados especializados tanto en área infantojuvenil como adultos, centros específicos con acreditación en neuropsicología. ​ Formación y experiencia sobre neurodesarrollo, trastorno obsesivo compulsivo, mediación en conflicto adolescente, primeros auxilios psicológicos y sinergología aplicada a las emergencias.

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