La epilepsia es un trastorno neurológico crónico caracterizado por convulsiones recurrentes. Estas convulsiones son episodios de actividad eléctrica anormal en el cerebro que pueden provocar cambios en el comportamiento, sensaciones y niveles de conciencia. Por ello es importante detectarla lo antes posible para entenderla y poder aplicar un tratamiento personalizado.
La epilepsia puede afectar a personas de todas las edades y antecedentes, pero hay ciertos grupos de pacientes que tienen una mayor prevalencia de la enfermedad. Independientemente de esto, la gravedad y el impacto de la enfermedad pueden variar ampliamente entre los pacientes, incluso dentro de los mismos grupos de edad o poblaciones. Cada persona con epilepsia es única y puede requerir un enfoque de tratamiento individualizado para controlar la enfermedad y mejorar su calidad de vida.
Como detectar si tengo epilepsia
La epilepsia puede tener diferentes causas de origen, para determinarlo con exactitud es importante llevar a cabo un análisis temprano de los síntomas, algunas de los desencadenantes o síntomas más recurrentes son:
- Convulsiones: Las convulsiones son el síntoma más evidente de la epilepsia. Pueden manifestarse de diversas formas, como movimientos involuntarios, sacudidas repentinas, mirada fija, ausencias momentáneas o movimientos repetitivos de partes del cuerpo. Es importante tener en cuenta que no todas las convulsiones son necesariamente epilepsia, pero es crucial buscar atención médica si su hijo experimenta convulsiones.
- Episodios de pérdida de conciencia: Algunos tipos de convulsiones pueden provocar episodios de pérdida de conciencia, durante los cuales el niño parece estar desconectado o ausente durante un período breve.
- Cambios en el comportamiento o la cognición, el estado de ánimo o el rendimiento cognitivo. Esto puede incluir dificultades para concentrarse, problemas de aprendizaje, cambios en el estado de ánimo o comportamientos inusuales.
- Síntomas físicos inexplicables, como dolores de cabeza recurrentes, mareos, náuseas o sensaciones extrañas en el cuerpo.
Factores desencadenantes

- Privación de sueño: La falta de sueño puede aumentar el riesgo de crisis. Es importante mantener una rutina regular de sueño y asegurarse de dormir lo suficiente todas las noches.
- Estrés: El estrés emocional o físico puede desencadenar convulsiones en algunas personas con epilepsia. La práctica de técnicas de manejo del estrés como la meditación, el yoga o la respiración profunda puede ayudar a reducir los niveles de estrés y prevenir.
- Consumo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol puede aumentar el riesgo de convulsiones en personas con epilepsia. Es importante limitar o evitar el consumo de alcohol, especialmente si se ha identificado como un desencadenante de convulsiones.
- Fotoparoxismo: Algunas personas son sensibles a las luces intermitentes o a ciertos patrones visuales, lo que puede desencadenar convulsiones. Evitar la exposición a luces intermitentes intensas o patrones visuales que desencadenen convulsiones conocidas puede ayudar a prevenir los episodios.
- Medicamentos y sustancias: Algunos medicamentos, tanto recetados como de venta libre, así como ciertas sustancias como la cocaína o la marihuana, pueden aumentar el riesgo de convulsiones en personas con epilepsia.
- Cambios hormonales: Los cambios hormonales durante el ciclo menstrual o el embarazo pueden desencadenar convulsiones.
La epilepsia puede tener diversas causas y manifestaciones, pero con un diagnóstico y tratamiento adecuados, así como el apoyo de profesionales, las personas afectadas pueden gestionar la enfermedad y mejorar su calidad de vida.